Shery
Su camino como artista inició desde muy pequeña,
con un trapeador como micrófono, escoba por
guitarra, un ejército de ollas de cocina convertidas
en batería y la cara invisible bajo una capa
de yeso, jugando a imitar a la súper banda
Kiss.
La leyenda familiar narra que aprendió a
cantar antes que a hablar, imitando durante horas
los discos con que su mamá torturaba una y
otra vez a la familia, haciendo trizas la colección
que, a falta de otros lujos, tapizaba las paredes
de la sala.
Nacida un 18 de agosto en Guatemala bajo el signo
de Leo, descubrió temprano la emoción
de tomar prestadas las medias de su hermana para romperlas
y convertirse en Gloria Trevi.
Penúltima en una tribu de cinco hermanos,
aún no había cumplido tres cuando papá
decretó el éxodo hacia el campo, hacia
la región de Chimaltenango, lo que concedió
a Shery la suerte de crecer en la libertad de los
grandes espacios abiertos.
Sus coqueteos con el escenario habían iniciado
en todo género de actividades escolares, donde
ya sea cantando, recitando, bailando o actuando en
obras de aula y chapuz, empezaba a crecer el hambre
de hacer música que, años más
tarde y antes de graduarse de quinceañera,
la obligaría a escaparse de casa en busca de
su sueño de cantar.
Su primer encuentro formal con un escenario fue
para un Festival OTI de la Canción,
donde apenas con nueve años, disimulando edad
con estatura, tacones y buen maquillaje, se coló
como corista.
Su precoz salida del nido la obligó a ganarse
la vida desde muy joven, combinando estudios con mil
trabajos diversos, sin faltar los apuros para reunir
la renta compartida con su hermana, apuros que más
de una vez dejaron el refrigerador desconectado a
fin de mes, pero que no evitaron que en cierta ocasión
invirtiera la mitad de su sueldo en contratar un estudio
para grabarle una canción de regalo a un afortunado
chico que le tenía robado el corazón.
Fue por esa época cuando el duende de la
música la llevó a cantar una temporada
con la banda de Bob Porter, más
una breve estadía en el Conservatorio
Nacional de Música, donde se inclinó
por el contrabajo.
A mediados del 2003, en medio de un profundo abismo
de amor, el destino la hizo fijarse en la nota de
periódico que anunciaba un casting para las
Olimpiadas Mundiales de las Artes Escénicas
(World Championships of the Performing Arts), a celebrarse
en Hollywood, California.
Salir seleccionada en las audiciones la motivó
a recibir por primera vez clases formales de canto,
que empezó a cursar con el maestro guatemalteco
Luis Galich y la profesora portorriqueña
Angélica Rosa.
Por la misma época se matricula en el “Taller
de la Canción”, donde estudió
composición de la mano de dos de las máximas
leyendas del rock centroamericano, Oscar Conde
y Ranferí Aguilar, ex-integrantes
de Alux Nahual.
De regreso de las Olimpiadas, donde su canción
“El amor es un fantasma”,
primera de su autoría, se hizo acreedora de
una medalla, Shery se sumerge en una frenética
etapa creativa, escribiendo nuevas canciones y produciendo
“Libre”, su primer videoclip
experimental.
Mientras continúa perfeccionando su técnica
vocal bajo la dirección del maestro cubano
José Luis Pacheco, acepta
con entusiasmo invitación del maestro Galich
para compartir escenario durante una temporada, lo
que acelera su proceso de maduración como artista
y el descubrimiento de las posibilidades de su voz.
No fue sino hasta junio 2005 (de nuevo travesuras
del duende de la música), cuando Shery toma
la decisión de quemar sus barcos y lanzarse
de lleno como solista, sin financiamiento ni el respaldo
de una compañía discográfica,
produciendo un concierto en su natal Guatemala que,
para sorpresa de todos, agota las entradas, deja una
larga fila de personas que no alcanzan entrada, y
resulta una de cada dos personas en la audiencia comprando
el CD casero que se había improvisado con su
primer sencillo.
El éxito del concierto y su exquisito timbre
de voz despiertan la atención de la gente.
Pronto su sencillo “El amor es un
fantasma”, que poco antes del concierto
había llegado por accidente a una radio local,
empieza a sonar con fuerza y a cobrar protagonismo
en la escena.
El público la respalda a tal punto que en
su primera semana en el aire logra entrar al Top 40,
donde se mantiene durante 26 semanas consecutivas,
récord para un artista local.
El tema, que eventualmente llega a vender más
de 5,000 copias como independiente, alcanza pronto
el primer lugar como la canción más
solicitada a las radios a nivel nacional, inaugurando
con ello una racha de 4 sencillos colocados en la
codiciada posición #1 de las preferencias de
radio pop en Guatemala.
El intenso estilo musical de Shery, junto con su
voz dulce que penetra directo a lo profundo del alma,
motivó a la cadena KTNC.com Azteca
América a referirse a ella como “la
nueva voz para endulzar el mundo”.
Como compositora, las canciones de Shery han sido
escogidas por empresas como Kobas Music,
de Japón, para promoción de ringtones
en el país asiático, y por Vista
Higher Learning, de Boston, para figurar
(junto a composiciones de Alvaro Torres, Café
Tacuba, Juanes y Franco de Vita) en su cancionero
oficial utilizado en cursos de lengua española
en escuelas secundarias y universidades de Estados
Unidos y Canadá.
Ha sido dos veces finalista, entre 15,000 participaciones
de todo el mundo, en el prestigioso John Lennon
Songwriting Contest (Concurso de Composición
John Lennon), en Nueva York, así como recibido
un premio por la Unisong International Songwriting
Competition (Competencia Internacional de
Composicion Unisong), de Los Angeles.
El videoclip de "Me convertí
en roca", su segundo sencillo, fue filmado
en Miami bajo la dirección de Daniel René,
ex vocalista de Menudo/MDO. El video puede verse en
YouTube.com
Con apariciones en todas las estaciones de T.V.,
medios impresos y principales radios de su país,
más su actitud sencilla, accesible y con la
humildad de quien tiene los pies sobre la tierra,
Shery ha logrado ganarse el corazón de cada
día más personas que van descubriendo
su música a través de la web y de la
diferentes estaciones de radio, revistas y publicaciones
internacionales que, descubriéndola por su
parte, han empezado a hablar de ella y a programar
su música.
Desde su lanzamiento hace tres años, Shery
ha participado en más de noventa conciertos
en países como Guatemala y Estados Unidos,
y ha compartido escenario con artistas como Chayanne,
Christian Castro, Manuel Mijares, Miguel Bosé
y Enrique Iglesias, entre otros.
Con ayuda de Internet, su música ha empezado
rápidamente a cruzar fronteras, conquistando
fans y vendiendo discos a lo largo y ancho de América
y en países tan poco usuales para el pop hispano
como Japón, Alemania, Italia, Malasia, Islandia
y Suecia.
Dos de sus canciones se mantienen por más
de 120 semanas consecutivas en el Top 10 Latino de
GarageBand.com, el mayor portal de
artistas independientes del mundo, que le ha otorgado
distinciones como “Mejor Voz Femenina”,
“Mejor Melodía”, “Mejor Producción
Musical Latina” y “Mejor Canción
Romántica” y “Track of the Week”.
Su tema “Me convertí en roca" fue
votado por los usuarios como la "mejor
canción de amor de todos los géneros,
de todos los tiempos".
El 2008 trajo para Shery su esperado disco debut,
que al igual que su primer sencillo se titula "El
amor es un fantasma", un disco de
clase mundial con 11 canciones originales de su propia
inspiración y dos temas invitados: uno de José
Luis Perales (a dúo con Daniel
René), más un emocionante dueto
en italiano con el artista y productor Francesco
Sondelli.
Los arreglos estuvieron a cargo de Shery,
Ariel García, Walter Monsanto, Fernando Scheel
y Ranferí Aguilar.
En su canción “El suspiro se
me va”, co-escrita con Sondelli, Shery
presenta una nueva faceta de sí misma, al combinar
agresivos elementos de rock progresivo con el sentimiento
latino. En la grabación del tema participaron,
entre otros destacados músicos, Roberto
Zincone, en la batería, y Mario
Pagliarulo, bajista de Serj Tankian,
de la mega banda System of a Down.
Con un exquisito sonido pop melódico que atrapa
los sentidos, más un estilo orgánico,
ultra-personal, que se traduce en canciones sinceras,
auténticas, Shery se inclina para esta primera
producción por la balada romántica,
más algunas sorpresas pop/rock, con una temática
que aborda los diferentes matices del amor y el desamor,
desde ese estado de éxtasis que quisieras que
te dure para siempre, hasta la nostalgia profunda
del amor que se fue y una puerta que se cierra para
siempre.
Grabado entre Miami, Los Angeles y Guatemala y masterizado
por José Blanco (Franco de
Vita, Julieta Venegas, Cristian Castro), en Master
House Studios de Miami, el álbum está
co-producido por Shery y Alex
Gamboa, quien fue así mismo el responsable
de la grabación y mezcla, con la excepción
de algunos temas donde participaron, como ingenieros
y productores invitados, Jorge Estrada,
Chus Samayoa, Francesco Sondelli
y el legendario Eddie Kramer, productor
de Kiss, Led Zepellin, The Rolling Stones, Jimmy Hendrix,
David Bowie, AC/DC y The Beatles.
"El
amor es un fantasma" se encuentra
ya a la venta a nivel mundial a través de retailers
como Amazon.com,
Amazon
MP3, las tiendas iTunes,
Napster
y CDBaby.
Al día de hoy Shery es la artista guatemalteca
más escuchada en MySpace,
sólo detrás de Ricardo Arjona. Su perfil
en el portal social Hi5,
donde los fans pueden escuchar su música, descargar
fotos e interactuar directamente con ella, es el más
visitado del planeta.
Para más información:
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Creatorium Music
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